Medidas de seguridad en situación de riesgo

Medidas de seguridad asequibles para todosAdemás de las medidas de seguridad básicas del hogar como tener nuestra casa protegida con una alarma adecuada, no abrir la puerta a extraños, no dejar las llaves escondidas en macetas, etc… Podemos prepararnos con determinadas pautas de actuación, sencillas pero muy pensadas, que nos facilitarán a nosotros herramientas de actuación en caso de riesgo. Es tan importante que nuestra esté bien protegida, como que nosotros sepamos cómo actuar.

No olvides compartir estas pautas con toda tu familia, incluso los más pequeños si crees que pueden entenderlas, familiares y vecinos para poder reaccionar de manera conjunta en caso necesario.

Medidas de seguridad asequibles para todos

Realizar simulacros de seguridad en casa

Al igual que en la escuela o en nuestro lugar de trabajo, trazar un protocolo de actuación para llevar a cabo en caso de emergencia, nos puede ayudar a estar preparados. Una vez definida la mejor manera de operar en caso de riesgo, debemos consensuarlo con toda la familia para todos actuemos de forma segura y coherente. Lo más importante es definir las pautas de actuación y las posibles rutas de escape de nuestra casa.

Tener conocimientos de primeros auxilios

En situaciones de riesgo o emergencia puede ser de gran utilidad tener conocimientos de primeros auxilios que nos ayudarán a reaccionar correctamente, rápidamente, a consciencia y con los conocimientos necesarios.

Estas maniobras pueden ser aplicadas por médicos, paramédicos o por cualquier persona que haya aprendido su  mecánica y tenga los conocimientos. Su conocimiento es importante para adultos y pequeños, y puede ayudar en caso de que una persona necesite asistencia médica, como en caso de atragantamientos, golpes, cortes o quemaduras. Tener la capacidad de reacción para actuar y llamar a emergencias, puede marcar la diferencia.

Crea tus propios códigos de seguridad

Una medida de seguridad un tanto original, pero que puede prevenir males mayores, es estipular unas determinadas palabras clave que tengan un significado mayor. En caso de situación de riesgo, en la que no podamos pedir ayuda directamente, haremos uso de esta palabra clave para pedir ayuda y advertir a la familia, amigos o vecinos para que puedan ayudarnos.

Un ejemplo puede ser en caso de estar retenida en casa por un intruso. Al recibir una llamada es posible que no tengas la posibilidad de pedir ayuda, pero puede mencionar ese código secreto pactado y la persona que te llama sabrá que estás en apuros.

Otra manera de aplicar esta técnica es informar a los niños que, vaya quien vaya a recogerlos al colegio, siempre dirá la palabra clave. De esta manera nunca se irán con un extraño.

Habilitar una habitación para casos de emergencia

Adaptar una estancia de nuestra casa, oculta, con una puerta blindada, con cámaras de seguridad o una línea de teléfono individual; es una opción de seguridad extra.

Normalmente se les denomina “habitación del pánico” y es una manera de disponer para tu familia un espacio especialmente protegido en caso de asalto. El protocolo a seguir en caso de peligro sería correr a esta habitación y encerrarse allí para poder dar la alerta por teléfono a los cuerpos de seguridad.

No todas las casas o pisos tiene la posibilidad de crear este tipo de habitaciones, pero se puede habilitar algo más sencillo simplemente instalando una puerta blindada en un baño y escondiendo un teléfono siempre cargado en él.

Crea tu propio kit de seguridad

Independientemente de tener una habitación blindada o no, podemos tener un kit de seguridad escondido en algún punto de la casa con algunas herramientas que nos serán de gran utilidad en caso de vernos en apuros. Este kit debería contener: botiquín, caja de herramientas, linterna y agua.

Pedir ayuda a gritos

Llegado el momento, si estás en peligro y tienes la oportunidad de pedir auxilio recuerda esta recomendación: Grita ¡Fuego! Puede parecer una excentricidad pero está demostrado que en España la reacción a la palabra “¡Fuego!”, es mejor que a: “¡Socorro, me atacan!”. Ante la posibilidad de un incendio nos mostramos más proclives a implicarnos y ayudarte; mientras que ante señales de socorro o ataque, nos entra el miedo a ser atacados. Este consejo se comparte en cursillo de defensa personal para en caso de necesidad se tengan las herramientas para conseguir ayuda lo más rápido y eficazmente.

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